Al llegar a la adolescencia, la necesidad de privacidad e intimidad corporal se vuelve prioritaria. Compartir la cama con una figura de autoridad como la madre puede resultar incómodo para el joven. Del mismo modo, las diferencias de horarios de sueño y hábitos nocturnos (como el uso del móvil o la lectura) pueden generar fricciones. En esta etapa, el consenso generalizado, tanto por comodidad como por respeto al espacio personal, es buscar opciones con camas separadas. 3. Aspectos Psicológicos y Culturales
Siempre lleva un protector impermeable portátil (se venden en tiendas de bebés). Una cama de hotel mojada por un accidente nocturno es un drama diplomático. Si tu hijo aún moja la cama, usa pañales para dormir durante el viaje, aunque en casa no los use.