Si eres de los que duermen con la luz prendida después de ver El Conjuro , ten cuidado. Porque este caso demuestra que, según los Warren, el diablo no necesita tu casa. Solo necesita tu voluntad. Y una vez que la tiene... bueno, ya sabes lo que dice la defensa.
Si eres de los que duermen con la luz prendida después de ver El Conjuro , ten cuidado. Porque este caso demuestra que, según los Warren, el diablo no necesita tu casa. Solo necesita tu voluntad. Y una vez que la tiene... bueno, ya sabes lo que dice la defensa.