Sully Hazana En El Hudson __link__ -

El caso de Sully se estudia hoy en día en aviación y gestión de empresas por las siguientes razones: Gestión de la calma:

El 15 de enero de 2009, el vuelo 1549 de US Airways despegó del Aeropuerto de LaGuardia con destino a Charlotte. A los pocos minutos del despegue, el avión impactó con una bandada de gansos canadienses, lo que provocó la pérdida total de potencia en ambos motores. Airbus A320. Tripulación: Capitán Chesley Sullenberger y Primer Oficial Jeffrey Skiles.

Inmediatamente después del impacto, comenzó una carrera contra la hipotermia. La temperatura exterior rondaba los -7 °C, y las aguas del río se encontraban a tan solo 2 °C. La tripulación de cabina actuó con rapidez para abrir las salidas de emergencia. sully hazana en el hudson

The story’s enduring power was captured on film by legendary director in the movie "Sully," known in Spanish as "Sully: Hazaña en el Hudson." The film starred Tom Hanks as the stoic, principled captain.

Minutos después del despegue, cuando el Airbus se encontraba a una altitud de 2.818 pies (unos 850 metros), una bandada de gansos canadienses cruzó la trayectoria de la aeronave. La colisión fue fulminante. Las aves, cuyo peso adulto oscilaba entre 2.6 y 4.8 kilos (bastante más de los 1.8 kilos para los que los motores estaban certificados), fueron engullidas por los dos motores CFM56 del avión. El caso de Sully se estudia hoy en

En cuestión de segundos, la tripulación de cabina (auxiliares de vuelo) activó los protocolos de evacuación. Los pasajeros comenzaron a salir por los toboganes que se convirtieron en balsas, dirigiéndose hacia las alas del avión semisumergido, mientras el agua helada del río (a solo 4 grados centígrados) les calaba los huesos.

Con una sangre fría imperturbable, Sully pronunció su famosa frase por radio: "No podremos hacerlo... nos dirigiremos al Hudson" . La tripulación de cabina actuó con rapidez para

Cada vez que un avión despega de LaGuardia, los pilotos pasan sobre el río Hudson y recuerdan: allí abajo, un hombre de corbata rayada y voz calmada demostró que, cuando falla la tecnología, el factor humano bien entrenado es el último y mejor motor.