Te quiere el hijo que nunca dejó de necesitarte.
No sé si hay un cielo. No sé si hay un reencuentro. Pero si lo hay, llegaré corriendo, tropezando, arrastrando estos 50 años de cartas no enviadas, y te abrazaré sin soltarte. Te diré todo lo que me callé. Lo bueno. Lo malo. El vacío. carta para mi madre 50 a%C3%B1os fallecida para llorar
Pero también quiero decirte algo.